PUNTO DE PARTIDA
¿Qué llevo en la mochila?
Desde
2013 puedo decir que soy Licenciada en Traducción e Interpretación. En
la universidad, además de aprender -o intentarlo- a trasvasar contenidos
de lengua a lengua, estudié varios idiomas. Así que, aunque nunca he
enseñado lenguas, sí las he aprendido.
Para
mí, el profesorado de E/LE o de LE debe tener muy presente que la
lengua es un ente vivo que sirve como medio de comunicación. Además,
considero que la motivación del alumno se dispara si ve que lo que
aprende en clase le sirve para hacerse entender de verdad con los
nativos de la lengua que estudia, si observa que hace avances a la hora
de comprender lo que los nativos comprenden. Creo en una enseñanza
multimodal que provea de las herramientas necesarias para el mundo del
nativo: películas, textos literarios, anuncios, visitas, encuentros con
nativos, etc. El estudiante debe estar dispuesto a aprender, a abrir la
mente a una nueva visión del mundo. La lengua es lo que los hablantes
hacen de ella.
Puntos débiles y fuertes
A
la hora de enseñar español, pueden distinguirse dos ejes generales: por
un lado, el qué, es decir, la lengua y, por otro lado, el cómo, es
decir, la docencia.
Mi
formación como docente es escasa: durante mis estudios universitarios,
cursé una asignatura titulada "Literatura y cultura destinadas a la
enseñanza de E/LE". Ahí aprendí algunos conceptos básicos, pude observar
clases in situ y, sobre todo, me di cuenta de lo estimulante que
podría llegar a ser la docencia del español. Dado que no tengo
experiencia previa como docente, asumo que me falta ver cuál es la
reacción de personas que estudian español ante estructuras y
procedimientos en los que yo, como nativa, quizá nunca había reparado.
Como
algo positivo, puedo destacar los años que he sido estudiante de
lenguas: he podido observar que las lenguas manejan conceptos distintos,
pero todas pueden expresar lo mismo; he sido usuaria de diferentes
enfoques docentes y puedo ver cuáles me han sido más beneficiosos en
cada momento y cuáles no me han servido para nada.
Además,
las asignaturas de Español que cursé durante la carrera me sirvieron
para mirar mi propia lengua con una lente de aumento: así desperté un
poco de ese letargo nativo.
¿Qué quiero meter en la mochila?
Espero que este viaje me sirva para colocar en mi equipaje las herramientas necesarias para continuar el camino.
-Lengua:
me gustaría poder entender mejor mi propia lengua, adentrarme en ella y
ver cómo se construye, como si fuera una científica que observa un
tejido en el microscopio. También me gustaría poder reflexionar sobre
qué problemas puede encontrarse una persona cuyo tejido sea distinto a
la hora de entender el del castellano.
-Didáctica:
quisiera aprender los conceptos teóricos necesarios para conseguir que
otras personas aprendan el español y, sobre todo, saber cómo aplicarlos,
ver qué funciona y que no, dónde y por qué.
Creo
que una reflexión personal es totalmente necesaria, pero considero que
poner en común los puntos sobre los que nos basamos resultará también
fundamental en nuestro aprendizaje sobre el aprendizaje.
Me
gustaría poder enseñar español en un país extranjero y despertar en mis
alumnos las ganas de aprender cada día un poco más. Asimismo, espero
aprender de ellos y dejar que nuestras visiones del mundo nos sumen como
personas y como colectivo.
Dejemos que el viento nos lleve, pero aprendamos a ajustar las velas convenientemente.
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