domingo, 15 de enero de 2017

Punto y seguido

MUHBA Vil·la Joana
En el Parc del Laberint de Horta, en Barcelona, ponemos un punto a este camino. Se trata, sin embargo, de un punto y seguido. De hecho, esto es sólo el principio. Acabamos de emprender el viaje. Así pues, éste es el momento de pararse a descansar, buscar un resquicio de bosque confortable y revisar nuestra mochila para comprobar lo que hemos ido incorporando a lo largo de estas sesiones. 
 
Didáctica de los textos literarios en ELE me ha aportado, sobre todo, muchas ganas: ganas de seguir descubriendo autores y pasajes, ganas de reflexionar sobre el uso de la lengua entre las páginas de tantos escritos, ganas de transmitir esos conocimientos de forma dinámica y motivadora. 
Gracias al trabajo colaborativo con el que día a día hemos ido construyendo el conocimiento, he podido descubrir aspectos que nunca se me habría ocurrido trasladar a un aula de ELE: he descubierto cómo Gloria Fuertes, Xavier Sabater o García Lorca pueden ayudarnos con la fonética de nuestros alumnos; he aprendido que los libros de nuestra infancia como Manolito Gafotas sirven para aprender vocabulario coloquial o marcadores; he visto que Cortázar nos marca las pautas para las acciones sencillas, construyendo así un discurso instructivo; me he dado cuenta de que impregnamos nuestra cultura y aquello que somos en la materia escrita y así podemos trasladarlo al aula: la guerra civil, el exilio, el deseo de paz, la más absoluta cotidianidad vista desde el cristal literario, etc. Además, las sugerencias de mis compañeras respecto a mis propuestas didácticas me han servido de guía en muchas ocasiones. Recuerdo que quise trabajar el tema de la Guerra Civil con un texto de Carmen Laforet, por tratarse ésta de una escritora del exilio. Sin embargo, me hicieron ver que los fragmentos escogidos no tenían una carga semántica importante relativa a este conflicto, por lo que me decanté por Riña de gatos. Madrid 1936, de Mendoza, que parecía funcionar mucho mejor. Esta asignatura me ha ayudado, por tanto, a nivel profesional: he podido coger muchas ideas, comprobar qué funciona y qué no dentro del trabajo de literatura en una clase de ELE, he descubierto nuevas literaturas y culturas (porque cada una de nosotras tiene una cultura literaria y unas predilecciones distintas), etc. Pero también me ha servido a nivel personal para explorar mis propias concepciones de trabajo con textos literarios y para ampliar mi perspectiva. 


Si tuviera que destacar algún material de los tratados en clase, escogería el banco de textos sobre conflictos bélicos: una serie de textos sobre la guerra y el dolor y la rabia que provoca; las fronteras o el deseo de paz, escritos en español o traducidos a esta lengua. Me ha gustado este documento porque me parece un fiel reflejo de la interculturalidad: la identidad cultural y la lengua varían en cada uno de nosotros, pero hay conflictos –personales o sociales—que todos hemos vivido. Precisamente, de eso trata la literatura: de sentirse menos solos al descubrir que lo que nos quema por dentro ya ha quemado a otros antes y hacer de su experiencia un consuelo, como ya le pasó a la pequeña Matilda, de Roald Dahl. También me ha resultado especialmente interesante los materiales relativos a la preparación de una salida, ya que considero que la lengua trasciende al aula y que este tipo de actividades constituyen un fuerte elemento motivador. Personalmente, me resultó muy interesante poder escoger un poema que se pudiera ver reflejado en el Laberint d'Horta, ver qué les habían sugerido los distintos temas a mis compañeras y con qué autores, textos o movimientos los habían relacionado y construir entre todas una salida emotiva, interesante y didáctica.

Respecto a mi formación en didáctica de los textos literarios, considero que la asignatura me ha proporcionado herramientas que me harían sentir más segura a la hora de explotar este tipo de textos en un aula: sabría escoger un texto y adecuarlo a mis propósitos, que nunca deben ser pretextuales, sino lingüísticos y culturales. Sin embargo, considero que, como es lógico, me falta experiencia y comprobar si las propuestas que he ideado funcionan realmente en una clase de ELE porque creo firmemente que la literatura se explota poco y mal en los manuales de enseñanza de español como lengua extranjera.

Por tanto, creo que gracias a esta asignatura he podido ampliar mi banco de textos, autores e, incluso, tipología textual para, en un futuro, trabajar con literatura en un aula, he aprendido que los textos que empleemos deben ser relevantes y constitutir una buena muestra de aquello que queramos llevar a clase (tanto lingüístico como cultural), he visto que el aprendizaje verdaderamente significativo es aquél que el alumno construye por sí mismo a partir del trabajo conjunto con los compañeros y de la propia reflexión.

A fin de cuentas, si la literatura se puede utilizar como herramienta docente es porque todo es literatura: ésta constituye un reflejo de lo que nosotros mismos hemos sido, somos o aspiramos a ser. Por lo tanto, el texto literario recoge usos lingüísticos y aspectos culturales in vivo pues en la literatura configuramos y mostramos nuestra cultura mediante un código lingüístico 


"La literatura tiene esa única función: hacerte sentir menos solo"
Rafael Gumucio (escritor chileno)

"La literatura comienza y termina por ser lenguaje"
José María Valverde (poeta extremeño)


Reflexiones visuales: la literatura, el lugar que ocupa en la vida y el trabajo con textos literarios

Traducciones
MUHBA Vil·la Joana


Eros al final del laberinto
Parc d'Horta (Barcelona)

La literatura es un bosque

En el trabajo con textos literarios iluminamos nuestros rincones



Temas universales en literatura:

fuente de interculturalidad MUHBA Vil·la Joana

La literatura llega a configurarnos:
nuestra cultura se muestra en nuestra literatura





 
"En algún lugar de un libro hay una frase esperándonos
 para darle sentido a nuestra existencia"
Librería en Santander
¡Muchas gracias a todas por este viaje!