Antecedentes
Como siguiente paso del proyecto de telecolaboración con los
estudiantes de la Universidad de Groningen, estos debían escribir una wiki
sobre un aspecto concreto de la cultura española (en nuestro caso, las
costumbres españolas).
Los estudiantes prepararon por su cuenta una serie de preguntas a este respecto
sobre las que después debatimos en una sesión de SpeakApps. Las preguntas eran
relativas a aspectos culturales como la siesta, los horarios comerciales, la
gastronomía española, las fiestas más relevantes, etc. Después, debían elaborar
un documento colaborativo que recogiera toda la información. Nosotras debíamos
corregir este documento para que ellos redactasen una versión definitiva.
Procedimiento de trabajo con los alumnos
Los alumnos alojaron su texto en Google Drive y lo compartieron con nosotras. En esa misma plataforma, nosotras fuimos modificando su texto con el sistema de corrección descrito más abajo y también aquí añadimos las valoraciones generales, la explicación de cómo habíamos llevado a cabo la corrección, el listado de recursos, etc.
¿Por qué este sistema? En primer lugar, a los alumnos les resultaba cómodo pues están acostumbrados a utilizarlo, así que, ¿por qué no aprovechar su competencia digital previa? En segundo lugar, Drive permite consultar el historial de cambios, lo que facilita, por un lado, el acceso a versiones previas, que puede ser útil en el caso de algunos problemas y, por otro, el acceso al propio proceso de construcción por parte de los alumnos (pudimos ver cómo y qué modificaban)
Setbacks
#1: Los alumnos no habían comprendido que debían construir el documento entre
cuatro: los dos que trabajan conmigo y las dos que trabajan con mi compañera,
Beatriz. De este modo, mis dos alumnos hicieron su parte de la wiki y me la
enviaron. Una de las alumnas de Beatriz hizo lo propio tratando otros aspectos
del mismo tema.
Resolución:
nos pareció que no debíamos hacerles repetir el trabajo para que lo hicieran de
forma colaborativa con el fin de que los alumnos que ya habían escrito su parte
no consideraran que habían perdido el tiempo (lo cual podría afectar a su
motivación), así que acordamos trabajar con la parte escrita por cada alumno y
les pedimos que luego juntaran las distintas informaciones.
#2: Una de las alumnas del proyecto entregó su parte más tarde.
Resolución:
le indicamos dónde debía subir su parte y, aunque contamos con menos tiempo
para realizar sus correcciones, al final pudimos solventarlo.
#3: Una de las alumnas no encontraba las correcciones a su ejercicio.
Resolución:
en primer lugar, Beatriz y yo buscamos en Drive –donde los alumnos habían
alojado su producción y nosotras habíamos corregido—y pudimos dar con el
problema: la alumna había sobreescrito el documento, con lo que las
correcciones quedaron eliminadas. Así pues, recurrimos al historial de cambios
de Drive, recuperamos la versión anterior a la sobreescritura y se la hicimos
llegar a la alumna por correo electrónico.
#4: Forma de corrección: creo que, quizá
por la tradición pedagógica con la que hemos crecido, cuando nos enfrentamos a
una situación como ésta, en la que hemos de corregir, pensamos en la labor
docente prototípica: bolígrafo rojo y tachones. Sin embargo, esta actividad nos
sirvió para ir más allá y descubrir que el primer paso para afrontar una
corrección es realizar una reflexión sobre qué propósito tiene esta evaluación
puesto que existen numerosas maneras de llevar a cabo una corrección.
Resolución:
ver "Forma de corrección".
Forma de corrección
Los alumnos querían que corrigiéramos de una manera prescriptiva, esto es,
actualizando sus exponentes erróneos por los correctos. Sin embargo, gracias a
la guía docente recibida, decidimos que, si bien ésta es la forma más cómoda
tanto para nosotras como para ellos, quizá no era la forma más adecuada para
fomentar la reflexión, así que decidimos debatir sobre la mejor forma de
corregir; finalmente, nos decantamos por correcciones que fomentasen la
reflexión de nuestros alumnos: señalaríamos el error mediante un código de
colores que permitiera a los alumnos identificar su naturaleza, pero no lo
corregiríamos nosotras sino ellos (les proporcionamos algunos recursos online que consultar para corregir los
distintos errores). Nuestro objetivo era darles pistas acerca de qué elemento lingüístico está fallando, que tengan una serie de recursos que poder revisar y que, a través de la reflexión, puedan darse cuenta de su error y los motivos que los han conducido a producir una forma errónea.
Además, incluimos una breve valoración general con dos
objetivos fundamentales: el primero, poner el foco de atención sobre aquellos
errores más comunes para que los alumnos pudieran saber qué les falla
principalmente a la hora de construir su discurso en español; en segundo lugar,
quisimos con la valoración fomentar su autoestima destacando aspectos
especialmente positivos de sus trabajos.
Tabla explicativa del código de colores empleado
Qué se corrige
Hemos corregido errores de gramática (por ejemplo, concordancias), vocabulario (formas léxicas no adecuadas a la expresión deseada, como tener la siesta* por echarse la siesta), ortografía (uso de mayúsculas, como en costumbres Españolas*) y cuestiones relativas al orden o estructura del sintagma (pequeños vídeos para mostrar*).
En las valoraciones finales, aconsejamos que revisaran el texto en su conjunto y reestructuraran la información de modo que se evitaran repeticiones informativas innecesarias. Seguramente el hecho de trabajar por separado y luego unir los distintos segmentos produjo repeticiones temáticas que pasaron desapercibidas a ojos de nuestros alumnos, así que les pedimos que lo revisaran. También les indicamos una cuestión ortotipográfica: nuestros alumnos habían usado la raya (-) de forma constante a lo largo de todo el texto, así que, en las valoraciones generales, les indicamos que en español no solemos usar este símbolo sino que empleamos otros (como la coma, el punto y coma, etc.) Les recomendamos que consultaran el Diccionario Panhispánico de Dudas si querían profundizar en este aspecto.
Por último, señalamos con smileys aquellas estructuras especialmente bien construidas (por ejemplo, es necesario examinar cada región por separado) porque nos parecía relevante, en términos de autoestima y motivación, que los alumnos recibieran también un feedback sobre aquellos aspectos especialmente positivos de su redacción.
Conclusiones
Esta actividad me ha resultado útil para tomar consciencia de varias cuestiones relacionadas con la didáctica de ELE. En primer lugar, no siempre se corrige de la misma forma, por lo que siempre debemos plantearnos para qué estamos corrigiendo. En este caso, llegamos a la conclusión de que los alumnos aprovecharían más nuestras correcciones si debían reflexionar sobre aquellos aspectos lingüísticos que no tienen adquiridos y que, por ende, los lleva a equívoco. Como disponíamos de tiempo, pudimos llevar a cabo el procedimiento descrito. En segundo lugar, el proceso de aprendizaje está sujeto a eventualidades y casuísticas constantes: alumnos que no entienden bien qué deben hacer, que entregan tarde las tareas, que tienen problemas con las plataformas virtuales, etc. Me he dado cuenta de que, como profesor, es muy importante ser consciente de que van a surgir este tipo de contratiempos y que, para solucionarlos, lo mejor suele ser una buena predisposición, toneladas de paciencia y una buena -y frecuente-comunicación con nuestros alumnos.
En resumen, estoy profundamente satisfecha de que esta actividad me haya permitido analizar y reflexionar acerca de aspectos más técnicos de la docencia, pero también sobre la faceta más humana de nuestra labor docente.
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